lunes, 29 de julio de 2013

ENCUENTRO POPULAR DE EDUCACIÒN. DECLARACIÒN FINAL




DECLARACIÓN FINAL:

El Encuentro Popular de Educación reunido en su sesión  plenaria del día 27 de julio de 2013 declara: 

El proceso de participación social desarrollado por este Encuentro es una confirmación clara de la vigencia del compromiso social del pueblo por construir un proyecto educativo con vocación emancipadora.
Esta instancia de democracia es fruto de la necesidad de iniciar una actualización del debate educativo llevado en el pasado. Ha reunido sectores de trabajadores de la educación, de trabajadores de los distintos sindicatos del PIT CNT, de estudiantes,  de integrantes del movimiento cooperario que rodea a FUCVAM.
En ese proceso, el Encuentro Popular de Educación reconoce como referente ineludible, el fermental experimento creativo de pedagogía popular que fue el Congreso Julio Castro. Aquella formidable demostración de democracia participativa, que posteriormente fue, tristemente despojada, de su potencialidad resolutiva.
El Congreso Julio Castro fue silenciado por algunos y menospreciado y hasta combatido por otros. Sus resoluciones más importantes fueron desoídas particularmente en la ley de educación y el presupuesto vigentes Pero los más, los cientos y cientos que participaron por la base, los miles que no tienen voces de mando en las estructuras de gobierno y no son parte de las corporaciones del poder tecnocrático y empresarial, lo asimilamos como un aprendizaje real, concreto y significativo, de lo que es posible hacer a través de los procesos colectivos.
En las actuales circunstancias históricas, donde la educación pública aparece atravesada por múltiples discursos que la ponen como blanco de tiro, con muy cuestionables intenciones, las ignoradas resoluciones aquel congreso ratifican su validez al tiempo que reclaman su profundización para encarar los actuales desafíos.
Mientras se amplifican las agoreras voces que declaran la crisis de la educación pública y sentencian su senectud, aparecen, como leones hambrientos, las vocinglerías oportunistas que proclaman con fanatismo por la supuesta eficiencia del mercado, como solución para todos los problemas que se le achacan a la educación pública. Nuevos diminutos dioses aparecen en la vitrina de las soluciones mágicas para decirle al pueblo que su educación pública, laica y gratuita es un proyecto ineficiente y arcaico. Un monstruo que devora dineros públicos sin dar soluciones.
A todos los apologistas del mercantilismo les decimos: La educación es un derecho y no está a la venta.
La historia del país está construida dentro de la concepción de educación pública democrática  y plural, que hoy se ve cuestionada en sus aspectos medulares. Como todo hecho político, la educación está signada por contradicciones y relaciones dinámicas. Pero debe constituirse en un elemento liberador y emancipatorio por excelencia y hoy vive la necesidad de tener un proyecto de profundización democrática, participativa, que desde la realidad concreta se proponga formar sujetos libres, críticos, solidarios y comprometidos con la transformación de la realidad.  
El Encuentro Popular de Educación concibe la educación  como una práctica social responsable, propia de los involucrados en ella, que rompa las ajenidades actuales, regida, entre otros, por los principios de laicidad, obligatoriedad, gratuidad, universalidad, participación, integralidad, autonomía y cogobierno. Un proceso cuya meta es también la igualdad en la diversidad.
La Educación es un Derecho Humano inalienable e irrenunciable. El Estado debe garantizar que todos los sujetos puedan acceder a ella durante toda su vida.
Concebimos como fines de la Educación Pública:
*Formar personas libres, de espíritu reflexivo, capaces de comprender la realidad y reconstruir alternativas de vida digna, justa y solidaria.
*Contribuir a la plena realización de seres humanos integrales apuntando al desarrollo de todas sus potencialidades individuales y a su inclusión libre y responsable en la comunidad nacional y mundial.
*Universalizar y democratizar el acceso, permanencia y la producción del conocimiento, poniéndolo al servicio de un país culto, próspero y solidario.

Por todo esto, la educación debe ser concebida como una política de Estado y como tal el presupuesto que a ella se le asigne no debe ser menor al 6% del PBI y crecer sustancialmente hasta estar en correspondencia con el proyecto de país que pretendemos construir.
La instancia de este Encuentro se realiza en medio del desarrollo de un fuerte conflicto de la educación. En él, los sindicatos han estado exigiendo que el gobierno termine el enorme déficit educativo, se ponga en materia de presupuesto a la altura de sus propias declaraciones en las que otorga a la educación un papel central.
La asignación a la educación es muy menor que la de los niveles internacionales y es la menor de la Región. Situación que también fundamenta la profundización del reclamo del mínimo mencionado.  El Encuentro, en este marco, apoya las movilizaciones sindicales y la tarea de los docentes en defensa de la educación y de su salario.
A la luz de estas circunstancias advertimos con preocupación la flagrante contradicción entre el gran crecimiento económico registrado por el país en la última década y las limitaciones presupuestales señaladas por el gobierno para resolver las demandas salariales e infraestructurales del sistema educativo estatal.
Contradicciones que evidencian la necesidad de replantearse la orientación de la política económica a favor de las grandes mayorías y los cambios estructurales,  que las pongan como dueñas de su propio destino.
La lucha de los docentes necesita ser apoyada con todos los instrumentos al alcance. La Comisión de Educación del PIT CNT ha nacido junto a la creación del Movimiento en Defensa de la Educación Pública. El Encuentro de Educación Popular se compromete a impulsar al máximo la profundización de esta otra herramienta. 
En ese sentido los participantes del encuentro Popular de Educación asumimos como parte de la solución a los desafíos en curso, el impulso de un proceso continuado de lucha y de generación de ideas para la transformación profunda de la enseñanza pública.
Asumimos el compromiso con la elaboración de un nuevo proyecto educativo que tenga el signo inequívoco de la emancipación cultural de nuestro pueblo. Un nuevo proyecto educativo que articule con coherencia los fines con los medios, mediante el desenvolvimiento activo de una praxis consustanciada con la ética de la autonomía y la pedagógica de la esperanza.
Asumimos el compromiso de permanecer implacables en la lucha contra la privatización de la enseñanza y las alucinógenas falsedades políticas que la impulsan. Asumimos la sinceridad y la autocrítica como valores rectores para pensar con lucidez y creatividad las estrategias transformadoras que hagan posible un nuevo proyecto educativo para las problemáticas reales de nuestra realidad histórica.
Nuestro presente es de búsquedas hacia lo nuevo. Búsqueda que no empieza hoy ni que terminará mañana.  Una búsqueda que se construye en clave colectiva. Donde lo nuevo no es amnesia que olvida o desmerece el valor de las mejores tradiciones pedagógicas acuñadas por nuestro pueblo y los grandes hombres y mujeres que en ella volcaron sus mejores horas y sus más prodigiosos esfuerzos.
Es justo y necesario resaltar por esta misma razón que en esta construcción colectiva no estamos solos. Tenemos una hermosa, útil y removedora experiencia histórica que, a la vez que nos alecciona, nos alienta a no quedarnos atrapados en la ciénaga de la mera nostalgia.
Desde Pedro Figari y nuestros primeros pedagogos, desde Julio Castro hasta Jesualdo Sosa, desde nuestro entrañable Soler Roca hasta el inolvidable José Luis Rebellato.
En su nombre todos los nombres de quienes son, sin duda alguna, las extraordinarias montañas desde cuyas cimas se pueden apreciar los horizontes por los que verdaderamente  vale dar lo mejor de nuestras fuerzas y empeños.
Lo mejor del pensamiento pedagógico nacional está del lado del pueblo, del lado de la educación al servicio de los trabajadores y los pobres, del lado del compromiso inclaudicable con la edificación, ladrillo a ladrillo y mano con mano, de una sociedad sin arribas y sin abajos, de una sociedad  de iguales entre iguales.
No hay nada sencillo para nosotros en el horizonte de nuestros sueños, pero quien piense que cambiar el mundo es una tarea sin sentido, será incapaz de encontrar en la educación un medio formidable, para alumbrar el camino hacia una humanidad nueva y una sociedad donde nunca más el hombre sea el lobo del hombre.

   
 
                                    
                                                   Montevideo, 27 de julio de 2013



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