Establecidas en el Artículo 70 de la Ley General de Educación, Ley No.18.437, las ATD son órganos deliberantes con facultades de iniciativa y funciones consultivas en los problemas técnico-pedagógicos de la rama respectiva y en temas de educación general
jueves, 26 de octubre de 2017
jueves, 19 de octubre de 2017
Circular N°92, 9 de octubre 2017
Sobre los maestros titulados en Educación Inicial y no en Educación común, puedan trabajar en Educación Común.
http://www.ceip.edu.uy/documentos/normativa/ceip/2017/Circular92_17.pdf
viernes, 13 de octubre de 2017
martes, 6 de mayo de 2014
respuesta al CEIP por Circular Nº 20
MEMORANDO N° 14.14
DE: Mesa Permanente de ATD
PARA: CEIP
ASUNTO: Circular Nº 20
FECHA: 30 de abril de 2014
La Mesa Permanente de ATD de Primaria en el marco de
sus facultades previstas en el Art. 17 del Reglamento que regula su
funcionamiento, en tanto deben “cumplir las tareas específicas que le
cometiere a la asamblea, oficiando de interlocutor con el CODICEN o el
respectivo desconcentrado”, atendiendo a lo dispuesto (Art.1 y 3) como “órganos
deliberantes con facultades de iniciativa y funciones consultivas en los
problemas técnico-pedagógicos de la rama respectiva y en tema de educación
general”. “Las Asambleas de Docentes podrán:
-3.1. Emitir opinión en todas aquellas cuestiones de
índole técnico-pedagógico o en temas de educación que el Consejo Directivo
Central o cada Consejo desconcentrado les sometan a consulta.
-3.2. Ejercer iniciativa como órganos de
asesoramiento en los problemas técnico-pedagógicos de la rama respectiva y en
temas de educación general.
-3.3. Pedir a los Consejos respectivos los datos e
informes que estimen necesarios para el cumplimiento de sus cometidos.”
Atento a lo expuesto anteriormente y frente a la
lectura reflexiva y comprometida de la Circular N°20 de ese Consejo de fecha 27
de marzo de 2014, en el marco de los valores y principios que sustentan la Ley
de Educación N°18437, que invisten de carácter normativo los documentos
emanados de Inspección Técnica, expresa:
·
se advierte un
desconocimiento y subestimación de la profesionalidad de los maestros, no
valorando la práctica profesional de los docentes en el marco de su autonomía
técnica y en el respeto por la libertad de cátedra.
·
la contraposición a lo
expresado y vastamente desarrollado en el marco conceptual que orienta el
Programa Escolar.
·
las orientaciones
divergentes con los documentos y bibliografía aportados en los recientes cursos
de Inspectores desarrollados en el IPES para más de setecientos inspectores y
directores que conforman el escalafón jerárquico del desconcentrado.
·
el marco conceptual que
sostiene el mencionado documento hace referencia a los aportes de la filósofa
española Adela Cortina, cuya principal trayectoria académica está vinculada al
campo empresarial, especialmente a la responsabilidad social que debe enmarcar
la actividad comercial y de mercado de los empresarios de las grandes
corporaciones.
A partir de los conceptos desarrollados en la
circular mencionada respecto al rol de inspector, se advierte con preocupación
que las orientaciones teóricas que se reflejan en dicha circular pertenecen a
corrientes de pensamiento, especialmente de la línea tecnicista, que
contradicen los conceptos de Hombre, Ciudadano y Educación que emanan del marco
filosófico y antropológico de la Ley N°18437 y el Programa Escolar.
La centralidad brindada al concepto del “control” en
la Circ. N°20, no refleja el espíritu de cultura colaborativa, de
horizontalidad en el análisis de las situaciones para la toma de decisiones, y
de trabajo en equipo que debe orientar la supervisión en el Sistema Educativo.
Se podría decir que se trata de la imposición en cascada del poder.
La ATD ha producido vastos documentos que abordan la
necesidad de construir un cambio en el vínculo entre la Escuela y el Sistema
que enmarca su accionar, desde el respeto en forma situada a las
características de los centros y la identidad de los colectivos. En esta línea
fue desarrollado el tema de la supervisión colaborativa por parte de quienes
tuvieron a su cargo el desarrollo de los módulos de supervisión del reciente
curso de Inspectores realizado durante el año 2013-2014 en el IPES. En este
mismo sentido se han desarrollado las ponencias de autores actuales,
provenientes de la corriente de la Pedagogía Crítica, que inspiran y dan
sentido al ideal de Hombre, Ciudadano y Educación que se pretende desarrollar
de cara al desafiante e incierto Siglo XXI.
Cualquiera sea el rol que el docente desempeñe:
maestro de aula, director o inspector, se hace acuerdo con Bernard Charlot
(2012) en cuanto plantea que “se hace imprescindible un docente que aliente,
con entusiasmo de vida, placer de enseñar, disfrute de la infancia, pasión por
el saber, que contagie el entorno. Un docente que habilite un diálogo
auténtico, crítico con licencia para ser criticado sin sentirse agraviado en su
oficio.”
Silvina Gvirtz (2009) plantea que ser supervisor “supone
en transformarse en un aliado estratégico de la conducción, aliado equidistante
del mero control persecutorio y también de la complicidad de que todo está
bien.”
Blejmar expresa: “el supervisor debe ser un
facilitador organizacional, lo que implica que puede situarse detrás del
directivo, para sostenerlo, estimularlo y contenerlo; al costado para
acompañarlo; tal vez arriba, cuando tenga que orientarlo o incluso observarlo;
pero nunca delante. Un buen supervisor es aquel al que se lo reconoce por sus
efectos en la tarea y el proyecto, no por ocupar el escenario.”
El espacio de supervisión es importante que se diseñe
como un lugar de articulación entre la teoría pedagógica y la práctica
educativa en territorio, entre hacer y pensar teniendo en cuenta que pensar es
hacer, siempre planteado en un trabajo colaborativo, horizontal y de
reconocimiento y respeto por la profesionalidad mutua entre los diferentes
autores del “hacer escuela”. Desde los colectivos docentes de las escuelas
reunidos en ATD se solicita un cambio en el rol que el Inspector desempeña. Se
considera que éste debe ser mediador de procesos, articulador entre el Sistema
y la Escuela, colaborativo y generoso desde su saber pedagógico para empáticamente
sostener y acompañar la tarea de los docentes, niños y comunidad que habitan
las escuelas, organizaciones complejas ganadas por la incertidumbre que la
sociedad actual atraviesa.
Se comparte lo planteado por UNICEF en
“Autoevaluación de la calidad educativa en escuelas primarias”, edición 2011,
pág 26 : “El rol de los supervisores y las supervisoras será de
acompañamiento y apoyo y no de control o sanción ...”
Simplificar la tarea, priorizando en la acción del
inspector el control, deshumaniza la
función en tiempos en los que se hace imprescindible una escuela que humanice,
enseñe y viva en valores de convivencia, justicia, respeto por todos los
autores y actores del hecho educativo. Además impide, obstaculiza y pone trabas
a la reflexión entre los docentes de cada escuela sobre la enseñanza y el
aprendizaje para convertirse en profesionales tomadores de decisiones y no
meros ejecutores de lo pensado y planificado por otros(s).
La ATD entiende que existe
un corpus de conocimiento pedagógico, con aportes de las diversas disciplinas
que contribuyen al análisis de las variables que inciden en el hecho pedagógico
que enmarca de forma situada la gestión
de las Instituciones Escolares.
Consideramos que el contenido de la Circular Nº 20
confunde, al decir de Graciela Frigerio (1998), calidad educativa y calidad de
vida: “suponer que se puede construir calidad educativa independientemente de
la calidad de vida es una ingenuidad comparable a la de suponer que se puede
construir calidad para todos, en épocas del darwinismo social. La calidad
educativa requiere la solidaridad de las políticas sociales y la solidaridad
interinstitucional. Ambas son contradictorias con las leyes del mercado, el
individualismo y el sectorialismo”.
Sostener que curriculum crítico y políticas
educativas neoliberales pueden ir juntas, no hace más que demostrar que estas
últimas han sido elaboradas desde un escritorio lejos de los contextos
educativos y de las opiniones docentes. Implica, sin lugar a dudas, un
retroceso ideológico en épocas de progresismo político.
Esto contribuye a generar más malestar docente y a
alejar cada vez más a los maestros de las escuelas y a los estudiantes de
magisterio de las aulas.
La ATD apuesta, en el marco de sus resoluciones, a la
construcción de una Escuela Pública comprometida en su hacer, respetuosa de los
Derechos Humanos, la Libertad y la Justicia, transformadora de la sociedad,
emancipadora, que valore el desarrollo de cada una de las personas en su
dimensión individual y colectiva. Para ello, todos los docentes que desempeñan
tareas deben hacer acuerdo en los ideales democráticos, que sostienen los
principales documentos que orientan la gestión del Sistema, eludiendo los
diagnósticos fáciles, provenientes de quienes analizan la economía de mercado,
y reducen la práctica pedagógica a un simple ejercicio de control, sumas y
resultados.
Por Mesa Permanente de ATD
Raquel Bruschera Teresita Rey Elena Zabala Jorge
Bertolino
Gabriela Arbeleche Maider García Cristina Figueredo
Respuesta a Circulares Nº 21 y Nº 22
MEMORANDO N° 15.14
DE: Mesa Permanente de ATD
PARA: CEIP
ASUNTO: Respuesta a Circulares Nº 21 y Nº 22
FECHA: 30 de abril de 2014
La Mesa
Permanente de ATD de Primaria en el marco de sus facultades previstas en el
Art. 17 del Reglamento que regula su funcionamiento, en tanto deben “cumplir
las tareas específicas que le cometiere a la asamblea, oficiando de
interlocutor con el CODICEN o el respectivo desconcentrado”, atendiendo a
lo dispuesto (Art.1 y 3) como “órganos deliberantes con facultades de
iniciativa y funciones consultivas en los problemas técnico-pedagógicos de la
rama respectiva y en tema de educación general”. “Las Asambleas de Docentes
podrán:
-3.1. Emitir
opinión en todas aquellas cuestiones de índole técnico-pedagógico o en temas de
educación que el Consejo Directivo Central o cada Consejo desconcentrado les
sometan a consulta.
-3.2. Ejercer
iniciativa como órganos de asesoramiento en los problemas técnico-pedagógicos
de la rama respectiva y en temas de educación general.
-3.3. Pedir a
los Consejos respectivos los datos e informes que estimen necesarios para el
cumplimiento de sus cometidos.”
Atento a lo
expuesto anteriormente y frente a la lectura reflexiva y comprometida de las
Circulares N°21 y Nº22 de ese Consejo de fecha 27 de marzo de 2014 que toman
como eje central la consideración del tema Evaluación, en sus diversas
modalidades, en el marco de los valores y principios que sustentan la Ley de
Educación N°18437, que invisten de carácter normativo los documentos emanados de
Inspección Técnica, expresa:
·
se advierte un desconocimiento y subestimación de la
profesionalidad de los maestros, no valorando la práctica profesional de los
docentes en el marco de su autonomía técnica y en el respeto por la libertad de
cátedra.
·
la contraposición a lo expresado y vastamente
desarrollado en el marco conceptual que orienta el Programa Escolar, en el cual
se fundamenta la enseñanza orientada por objetivos, desarrollada por contenidos
y la evaluación de conceptos, frente a la evaluación propuesta en las
mencionadas circulares que orienta la enseñanza por competencias, determinando
como “evaluación formativa”, la evaluación en línea, a la cual se pretende dar
el alcance de evaluación general, aplicada por cualquier integrante del
colectivo docente de la escuela. Transcribimos a continuación resoluciones de
ATD que explicitan claramente la
opinión fundada de los maestros: “seleccionar, distribuir y evaluar
conocimientos es una de las funciones de la escuela. Tener presente que la
evaluación escolar constituye una de las funciones políticas de la escuela que
nos obliga a tomar posición frente al problema desde una perspectiva didáctica,
ética y colectiva. Por lo tanto requiere, respeto al individuo, responsabilidad
compartida y la participación en la toma de decisiones.”
·
esgrimir como fundamento pedagógico “el derecho del
niño y su familia a acceder a una buena educación para la cual es
imprescindible la evaluación”(Circ. Nº22) desde la perspectiva de la ATD,
evidencia desconocimiento por parte de Inspección Técnica, de los procesos
evaluatorios que se desarrollan en las aulas en forma permanente, ya que el
maestro como profesional recurre a la herramienta de la evaluación como un
componente más de su planificación, incluyendo todas las áreas del
conocimiento, apostando al desarrollo holístico de los educandos.
·
la ATD (2011) al analizar documentos oficiales sobre “Evaluación en Línea” en los que, referido a ¿qué evaluamos?, se explicita “la información producida
por las evaluaciones del sistema hasta el momento, está solamente disponible
para un limitado número de disciplinas curriculares: Lengua, Matemática y
Ciencias Naturales. Esta selección no ha sido ingenua ya que responde a una
necesidad de acotar las áreas a evaluar en función de estar limitados por
recursos tanto técnicos como financieros que nos imposibilitan de momento
diseñar una evaluación que tienda a la obtención de información acerca de la
totalidad de las disciplinas consideradas a nivel curricular. Decimos que no es
ingenua en el sentido de que las limitaciones a las que aludimos hacen
necesaria la selección y jerarquización de unas disciplinas sobre otras, de
aquellas que son consideradas y de aquellas que de momento no se han tenido en
cuenta. Evidentemente la selección de las mismas no se debe a que unas sean más
importantes que otras, sino a motivos que tienen que ver con su funcionalidad,
en función de su importancia como disciplinas transversales y atendiendo al
desarrollo de técnicas de evaluación macro cuya experiencia a nivel mundial se
centra fundamentalmente en estas asignaturas”. La ATD plantea que además de
los aspectos financieros y técnicos mencionados, cabe pensar que la “no
ingenuidad” obedece al interés de promover esas áreas o disciplinas porque las
empresas, el mercado y las necesidades de desarrollo económico, necesitan que
los futuros trabajadores tengan la capacitación necesaria que se requiere.
·
dado el conocimiento de la realidad educativa del país,
la Mesa Permanente advierte que está en conocimiento que no es lo mismo el 82%
de las escuelas, que el 82% de los alumnos. El porcentaje de niños evaluados a
través de la propuesta en línea no sobrepasa el entorno del 65% de los alumnos
del ámbito público y privado.
A partir de los
conceptos desarrollados en las circulares mencionadas respecto a la evaluación,
se advierte con preocupación que las orientaciones teóricas que se reflejan en
dichas circulares pertenecen a corrientes de pensamiento, especialmente de la
línea tecnicista, que contradicen los conceptos de Hombre, Ciudadano y
Educación que emanan del marco filosófico y antropológico de la Ley N°18437 y
el Programa Escolar, lo que implica un franco retroceso ideológico.
El término
competencias nos retrotrae a las décadas de los 80 y 90 en las cuales el
paradigma economicista y de educar para la sociedad de mercado eran los que
regulaban todas las decisiones a nivel político y por tanto educativo. Asimismo
decir que la evaluación en línea es evaluación formativa, es desconocer el
carácter situado de la evaluación formativa, con resultados que no pueden ser
generalizables, ya que responden a una realidad determinada donde inciden
diferentes variables.
La ATD ha
producido vastos documentos que abordan la necesidad de construir un cambio en
el vínculo entre la Escuela y el Sistema que enmarca su accionar, desde el
respeto en forma situada a las características de los centros y la identidad de
los colectivos. En este mismo sentido se han desarrollado las ponencias de
autores actuales respecto al tema evaluación, provenientes de la corriente de
la Pedagogía Crítica, que inspiran y dan sentido al ideal de Hombre, Ciudadano
y Educación que se pretende desarrollar de cara al desafiante e incierto Siglo
XXI.
Otra imagen
notoria en este retroceso ideológico lo brinda la opción de las pruebas online,
donde se busca la evaluación de las competencias a través de un resultado,
disfrazándolas de ser formativas. Las pruebas formativas, tal como lo plantea
José Gimeno Sacristán “tienen la misión de indicar al alumno, por un lado, su
situación en el proceso de aprendizaje y, por el otro, para que el profesor o
quien guíe al alumno tome conciencia de cómo discurre el proceso de enseñanza
aprendizaje y pueda ser reconducido… es una evaluación exigente, no por los
instrumentos que utiliza, sino porque hace de la evaluación un proceso
reflexivo de investigación en la acción para profesores y profesoras”….” En
educación también tenemos nuestras particulares agencias de rating tipo Moodys.
Las evaluaciones externas que, en nuestro caso, se realizan promovidas por
administraciones desde fuera, aplicando pruebas que valoran al alumnado en una
serie de indicadores, cumpliendo determinadas funciones y tienen también
efectos secundarios no fáciles de controlar, aunque en la realidad es que
dichas administraciones son las que las promueven y las patrocinan, condición
por la cual nunca son objeto de evaluación.”
Tomando en cuenta la fundamentación teórica del
SEA (2014), hacemos acuerdo en que la evaluación en línea es “una innovación en
materia de evaluación educativa” pero, la misma se impone a las instituciones
y, como todo lo que se impone, no se siente como propio o válido. A su vez, nos
retrotrae a la época del conductismo donde las respuestas se buscaban más por ensayo y error que poniendo en juego los
procesos.
Se dice que “Instala a nivel nacional un
referente conceptual común”. Desde ATD el único referente que consideramos
válido es el contexto de las instituciones y el Programa de Educación Inicial y
Primaria” del año 2008, elaborado por todo el colectivo docente.
Se plantea que “una de las ideas medulares reside
en generar instancias de reflexión docente, a nivel aula e institución,
utilizando como base sus instrumentos de evaluación”; la ATD Nacional ha
solicitado durante años 10 horas semanales dentro de la carga horaria docente
para la reflexión, investigación y producción de los colectivos docentes. La
mayoría de las Escuelas y Jardines del país no cuentan con ningún espacio
colectivo, se ofrecen para esta instancia 4 horas de sala docente, paga, no
obligatoria y fuera del horario escolar. Esta oferta por sí sola alcanza para
demostrar que la importancia de tales espacios de reflexión solamente importa
en el discurso, ya que desde la Inspección Técnica se destinan salas para el
abordaje del análisis de la Evaluación en Línea y otros temas prescriptivamente, desconociendo la
autonomía institucional y profesional de cada centro. Cada institución debiera
poder determinar en forma situada los temas a desarrollar en cada sala docente,
para que el propósito de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje se
efectivice.
Es pedagógica y didácticamente poco creíble que
una evaluación en línea pueda “ favorecer discusiones pedagógicas centradas en
lo que deben poner en juego los estudiantes a los efectos de resolver
cada una de las actividades, más que en el resultado eventual obtenido en una
prueba concreta”. Este proceso solo lo descubre el docente a lo largo del ciclo
escolar, trabajando con el niño, analizando sus producciones, escuchando sus
respuestas, viendo sus reacciones. Pensar que se puede reflexionar en base a
una respuesta dada a una máquina en un momento preparado para ello, sobre los
procesos de los alumnos, es pedagógicamente equivocado.
Se fundamenta el valor de las pruebas en la
“articulación de distintas miradas sobre las pruebas desarrolladas”, sin
aclarar que la mirada fundamental, la de los colectivos docentes, no existe..
Cuando prima la evaluación del afuera, sobre la
evaluación institucional, se genera desconfianza y en pos de las leyes del
mercado donde si se invierte, se tiene que demostrar un producto o resultado.
Rancière nos dice “Los únicos insensatos son los que tienden a la desigualdad y
a la dominación, los que quieren tener la razón. La razón empieza allí donde
cesan los discursos ordenados con el objetivo de tener razón, allí donde se
reconoce la igualdad: no una igualdad decretada por la ley o la fuerza, no una
igualdad recibida pasivamente, sino una igualdad en acto, comprobada a cada
paso por estos caminantes que, en su atención constante a ellos mismos y en su
revolución sin fin en torno a la verdad, encuentran las frases apropiadas para
hacerse comprender por los otros”. Esos caminantes son los que no tienen voz en
estas políticas impuestas: los maestros en las escuelas.
Por Mesa Permanente
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